En esta etapa había tanta gente, que te cansabas de saludar a los demás peregrinos. Es una etapa bastante llana, por amplios caminos, bien señalizados. Se acabaron los bosques cerrados, los helechos hasta los hombros, buscar flechas escondidas. En esta etapa, empezamos a ver papeleras en mitad del camino, pintadas en los mojones de las conchas, conchas robadas, basura por todas partes. Dejas de ser tú y la naturaleza y el camino, para ser alguien más de un rió de gente. En esta etapa fue cuando nos dimos cuenta de la suerte que habíamos tenido al elegir el camino de la costa.

El albergue de Pedrouzo no esta muy limpio, la verdad. Aunq tiene lavadora y secadora. Tuvimos que esperar hora y media a que lo abrieran, desespera un poco, la verdad. Había gente que pasaba de esperar y seguía andando hasta Santiago.

Comimos de menú en Regueiro muy bien y compramos unas empanadas en la panadería para cenar.

Está sería nuestra última noche en un albergue.